viernes, 15 de febrero de 2013

HOMENAJE A MI PADRE


BERNARDO CRUZ TORREBLANCA
 Bernardo Cruz Torreblanca, nació en Serón Almeria, el 6 de Dicciembre de 1923.
Sus padres: Juan Cruz Rodriguez y Carmen Torreblanca Corral.
Sus hermanos: Manuel, Pedro, Carmen, Remedios, Antonia, Juan, Emilio, Jose, Francisco, Enrrique y Lola.
El era millizo de Francisco, (que, por cierto, no se parecian en nada).
Cuando Bernardo era un niño,sus padres tenían una fabrica de hilar lanas, en la cual recibían lana en bruto ( en aquella época la cambiaban por alimentos u obillos) y la hilaban para hacer obillos para jersey.
Además mandaban la lana a Lorca para hacer cobertores, que después vendían en el pueblo.
 Bernardo  ayudaba en todo lo que podía a sus padres, pero el se dio cuenta de que lo que más le gustaba era la hostelería y se dedico a ella desde su juventud.
Alrededor del año 1948 fundó su propio negocio (el bar jardín), mas conocido como bar de Bernardo.
Al principio alquiló el local y más tarde compro la vivienda entera a D.Epifanio Fernández.
En el año 1952 se casó y junto a su esposa siguió ampliando el negocio.
Como era en tiempo que estaban las minas en funcionamiento bajaban los mineros y sus familias al pueblo a los mercados y como el camino era largo se paraban a comer. Lo que más pedían era pescado frito, puesto que en la sierra solo se alimentaban de lo que criaban y sembraran aunque, claro esta, también pedían otras muchas tapas, como caracoles y setas ( el era especialista en la búsqueda de setas y encontró una de 7 kilos, y hasta en su jardín criaba setas)
Bernardo en el bar tenia una radiogramola, que siempre estaba puesta, Y todos los mineros le pedían  la canción de Antonio Molina (soy minero), pues !como todos eran mineros! a todos les gustaba escucharla, y por lo tanto se pasaba el día entero la misma canción, puesto que cuando unos se iban otros venían y la volvían a pedir,por esta razón los vecinos y los propios camareros estaban ya
hasta la coronilla de oír la misma canción, pero tenían que complacer a los clientes.
En las fiestas Bernardo ponía una barra en la plaza nueva y se bajaba el con unos camareros, y su mujer se quedaba atendiendo el bar.
Hacían las patatas finas y además de ponerlas de tapas, las vendían sueltas, hacían unos cartuchos de papel y los rellenaban, los niños se ponían tan contentos comprando sus patatas, ya que en aquellos entonces eran de las pocas "chucherías" que podían tener.
También celebraban bodas en el bar, aunque las bodas de antes no eran ni mucho menos como las de ahora. Las preparaban entre toda la familia, la noche de antes
se juntaban y hacían bocadillos pequeños, los llevaban al bar y junto con algunos otros aperitivos lo dejaban todo preparado para el día siguiente.
A los dos años de carsarse nació su única hija, Carmen Rosi. Tanto su mujer como el  
estaban encantados con su hija y vivan muy felices.
Pero todo cambio de repente cuando a los cinco años de estar casado murió su mujer a los 28 años, y el tubo que seguir su negocio solo, criar a su hija de tan solo 3 años y hacerse cargo de su madre y de sus hermanas que se quedaron sin empleo al cerrar la fabrica de lanas.
A los 7 años volvió a rehacer su vida y se caso nuevamente, pero con la mala suerte de que ésta quedó embarazada y en el parto murierón la madre y la niña, 
cuando tan solo llevaban  un año de matrimonio.

A pesar de los desgraciados acontecimientos en su familia, siempre tuvo buen humor y solía alegrar a los clientes del bar y a sus amistades y familia, gastando bromas  e intentando ver el lado  positivo de las cosas. Y esa forma de pensar y 
ver la vida con realismo, quiso trasmitirsela a su hija.
Su manera de pensar era moderna, comprensiva y realista para los tiempos que corrían.
Le gustaba mucho viajar, pero no pudo disfrutar de su afición a causa del trabajo, cuando se fue haciendo mayor, su hija se encargo del bar para que el pudiera disfrutar un poco de la vida, el poco tiempo que pudo, ya que la enfermedad no le dejó.

Hoy en día su bar sigue funcionando y aunque ya no se sirvan sus tapas, ni se oiga a Antonio Molina, su recuerdo sigue dentro de el y permanecerá por siempre.

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